Leticia Sierra - terapeuta

Estar aquí hoy es fruto de un camino recorrido. Te invito a conocer mi historia.

Mi historia

En 2015 trabajaba en una multinacional en el departamento de estadística, lo que había estudiado. Horario flexible, condiciones inmejorables, trabajo retador, ambiente estupendo… desde fuera, todo se veía "perfecto". (Primer aviso)

Un leve dolor de hombros se fue transformando en un año de baja con múltiples pruebas que desencadenaron en una operación en cada uno con su consiguiente larga rehabilitación. (Segundo aviso)

Cuando iba a reincorporarme, después de casi 2 años, en la misma semana, 3 acontecimientos familiares de distinto grado (operación a corazón abierto, tratamiento con hospitalización y complicación de una cirugía menor) me obligaron a pedir una excedencia para su cuidado. (Tercer aviso)

Estos acontecimientos me tocaron profundamente e hicieron que mi sistema de valores y de prioridades se reordenara. Volver al trabajo (relacionado con las grandes empresas farmacéuticas) después de haber visto a mis familiares de aquella manera, se me hizo muy duro. Ya no me parecían importantes los datos con los que trabajaba porque los veía como eso, datos, fríos, sin Alma,… básicamente no eran personas a las que les pasaban cosas que poder compartir y a las que ayudar. Entré en una contradicción entre lo que pensaba mi cabeza racional y lo que sentía mi corazón. Pasé 9 meses debatiendo internamente y aguantando, hasta que mi cuerpo, una vez más, me paró con una crisis de ansiedad. (Cuarto aviso)

Tras unos meses de mucha lucha interna de baja en casa, volví al trabajo y como no podía ser de otra manera, me despidieron. (Quinto aviso)

En el revoltijo de sensaciones que se tienen con esto me senté a pensar qué era lo que realmente se me daba bien y lo que me gustaba. Mi capacidad de organización y planificación y ayudar a las personas. Surgió un desayuno de mujeres emprendedoras de la coach con la que había estado en mi proceso de divorcio 4 años antes de esto y me apunté. Se llamaba “¿Qué harías si no tuvieras miedo?”. Conocí a mujeres que habían dejado sus trabajos “normales” y se habían lanzado a emprender haciendo lo que más les gustaba y mejor se les daba. El denominador común  que saqué de aquella reunión era que no tenían tiempo para los temas administrativos. (Sexto aviso)

Escribí a una de ellas para ofrecerme a ayudarla con esa parte. Y después de ella surgieron mas y mas mujeres del boca a boca de mis servicios. En poco tiempo tenía una buena cartera de mujeres a las que ayudar con mi organización y mi planificación. Estaba feliz, ayudando en el día a día de esas personas a que su vida fuera mejor.

Y llegó el momento de la muerte de mi madre. (Séptimo aviso)

Otra vez el mundo cambia y las prioridades se reordenan. Pero esta vez, todo se da la vuelta y aflora la parte espiritual que había estado escondiendo toda la vida. Ese miedo, ese “yo no tengo intuición”, ese yo no creo en el “más allá”, ni en las señales, ni en la energía, ni en… todo lo que se te ocurra. Yo era estadística, una celda excell,… no podía dejar de lado lo racional. ¿O sí?

Empecé a meditar en casa y después en un grupo con una maestra. 

A los pocos meses, me inicié en el reiki (presencial y a distancia) haciendo el primer y segundo nivel. 

Descubrí que el acupuntor donde traté desesperada mis hombros y su rehabilitación para mejorar cuando no lo hacían por vía tradicional, era mucho mas que acupuntor y me empezó a introducir en el mundo sensitivo. 

En otra ocasión me encontré en medio una sesión de constelaciones familiares sin buscarla y fue muy reveladora, se mostraron personas que estaban ahí pero yo no quería reconocer. Así que empecé a estudiarlas, tanto familiares como de enfermedades.

También empecé a estudiar astrología tras leerme la carta natal y salir demasiada información enfocada a mi destino con el mundo sutil.

Llegó a mi vida el Diseño Humano en un momento difícil de convivencia en casa. Y ahí entendí de verdad, que cada uno tenemos nuestras particularidades y es ir contra naturaleza el intentar que el de enfrente actúe como tú de manera natural, sin ceder ni forzar y dejando de ser auténtico.

Como reto mayor, me apunté de voluntaria para acompañamiento Al Final de la Vida en hospitales con tratamientos paliativos. Para acompañar a personas (y familiares) en su tránsito final en este plano.

 Y, finalmente, descubrí los Registros Akashicos y me voló del todo la cabeza. Tanto que hice los 4 niveles seguidos, para poder acceder a mis Registros y a los de otras personas, situaciones, vínculos,… el akasha me hablaba. 

Todo, todo, todo lo que yo había ido apartando de mi vida, llegaba ahora de nuevo cuando yo era otra. 

Comprendí que la vida no había parado de darme avisos para que me fuese alejando de la vida racional/normal/esperada y abriese los brazos a lo que soy, a lo que ahora veía que siempre había sido y no lo había atendido. 

Y como remate final, el universo me puso delante la oportunidad de cerrar mi etapa de asistente virtual con mis dos últimos clientes de dos maneras opuestas. Desde el odio o desde el amor. Creo que eso fue mi prueba definitiva para aplicar todo lo aprendido y saber (o no) cómo manejar una situación de cierre adversa. La balanza estaba clara, la serenidad y mi paz interior por encima de todo. Y cerré. Con amor. 

Después de vaciarme de energía (así lo sentí) con aquello y de aprender tantas lecciones, resurgí como ave fénix gracias a La Nueva Terapia®. Liberé todo lo que me estaba lastrando desde hacía años porque ya no era esa Yo y emergió el nuevo orden que me mueve hoy día. 

La autenticidad y la coherencia, ya sin luchas internas y sin miedo a no ser como antes. Comprendí y acepté de una vez que nos mueve la energía, que somos energía y que el bienestar viene de estar equilibrado física, emocional, energética y espiritualmente.

Si yo descubrí La Nueva Terapia® buscando equilibrar mi vida en todos los aspectos, tú puedes hacer lo mismo. Aguantamos dolores físicos, ignoramos dolores emocionales y ni siquiera sabemos identificar los espirituales. Sentimos claramente que nos falta energía y no sabemos ponerle nombre a lo que nos pasa.

Como terapeuta capacitada LNT®, puedo ayudarte a armonizar tus cuerpos (físico, energético/emocional y espiritual) y volver al estado original de salud y bienestar que todos merecemos en este mundo en el que, a veces, es difícil parar y tomarse tiempo para uno mismo.

Si lo necesitas, estoy aquí para ayudarte a encontrar tu camino de vuelta, con empatía, comprensión y un enfoque individualizado adaptado a tu momento único y personal.

 

 

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